Es una planta ancestral, pero se puso de moda desde que el expresidente cubano Fidel Castro recomendara abiertamente su consumo. Era a esta hierba medicinal a la que le atribuyó el éxito de haber llegado a los 90 años de vida; la que, de manera simultánea, ha venido siendo investigada y avalada por organismos internacionales. Un crédito que ha ido despertando la demanda internacional que Ecuador empieza a aprovechar.
La moringa, conocida también como el ‘Árbol de la vida’, es originaria de India. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se destaca por su gran potencial medicinal, al poseer propiedades antibióticas contra el tripanosoma y la hipotensión o tensión baja. También se le ha atribuido cura contra los espasmos, las úlceras y las inflamaciones; propiedades hipocolesterolémicas e hipoglucémicas.
Por su adaptabilidad a climas soleados ha empezado a abundar en países tropicales y Ecuador no ha sido la excepción. En el país, empresas privadas hicieron hace 7 años sus primeras investigaciones. Una de las primeras en hacerlo fue Ecuamoringa que, con la ayuda de la Escuela Politécnica del Litoral (Espol), montó los primeros sembríos experimentales. Aunque no existen estadísticas oficiales, Clemente Andrade estima que en el país existirían cerca de 400 hectáreas de este cultivo.
Andrade es representante de Suprema Foods, una de las distribuidoras de Ecuamoringa, empresa que inició impulsando la siembra de este cultivo y que hoy, junto a otras firmas como Julguer, Nutravel S.A. o Uleaf, está introduciendo en el mercado productos con valor agregado: hojas (deshidratadas o pulverizadas), semillas, cápsulas, tabletas o el tan ansiado aceite, hoy demandado por firmas multinacionales de cosméticos, como la norteamericana Estée Lauder, para la fabricación de cremas.









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