Este tipo de documento digital debe transformarse en en un soporte confiable de la información comercial
El Certificado de Origen (CO) cumple un rol central en el comercio internacional, al determinar el acceso a tratamientos arancelarios preferenciales, incidir en los niveles de control aduanero y respaldar la legitimidad de las transacciones entre países. A nivel global, se emiten alrededor de 16 millones de estos documentos cada año, aunque los mecanismos utilizados para su gestión y circulación no han evolucionado al mismo ritmo que las exigencias regulatorias y operativas del comercio exterior, según Shipping And Freight Resource.
En la práctica actual, los exportadores suelen ingresar la misma información en distintos sistemas, mientras que las cámaras de comercio emiten múltiples copias para atender a diversos actores. A lo largo de la cadena logística y financiera, transitarios, agentes de aduana, importadores y bancos operan con versiones que pueden haber sido escaneadas, reenviadas por correo electrónico o recreadas manualmente, lo que incrementa el riesgo de inconsistencias, errores y demoras.
“Incluso cuando un CO se emite electrónicamente, la experiencia no siempre es digital en la práctica. Muchos CO electrónicos siguen comportándose como documentos estáticos”, apunta el reporte, insistiendo en que aunque firmados digitalmente, no permiten verificar automáticamente su autenticidad, conservar datos estructurados a lo largo de toda la cadena ni detectar modificaciones posteriores. Como consecuencia, la información suele volver a ser transcrita en sistemas propios de cada actor, añadiendo complejidad y exposición al error.









Angélica comentó sobre ECUADOR: FIASA abre fondos para investigación agrícola · hace 10 h
«Muy excelente proyecto, yo trabajo en un proyecto fiasa con la universidad»