La palma de cera, perteneciente al género Ceroxylon, es una especie emblemática de los ecosistemas andinos, reconocida por su gran altura y su importancia ecológica. Se desarrolla en bosques montanos húmedos, principalmente en zonas de entre 1.800 y 3.200 metros sobre el nivel del mar, donde cumple funciones clave como la provisión de alimento y refugio para diversas especies de fauna.
En Ecuador, estas palmas se distribuyen en varias provincias de la Sierra y zonas de estribación andina, con presencia en territorios de Pichincha, Imbabura, Carchi, Tungurahua y Loja, entre otras. Su crecimiento es lento y su regeneración natural limitada, lo que incrementa su vulnerabilidad frente a actividades extractivas.
En este contexto, en el Jardín Botánico de Quito se presentó la campaña nacional “Tradición y Conservación van de la mano”, una iniciativa que busca reducir la extracción ilegal de palma de cera durante la celebración de la Semana Santa.
La actividad es impulsada por el Ministerio de Ambiente y Energía, que desde hace más de 15 años articula acciones con la Iglesia Católica y la Policía Nacional del Ecuador para proteger seis especies de este género, varias de ellas clasificadas como Vulnerable y En Peligro Crítico.









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