La incorporación de drones agrícolas en los cultivos de maíz continúa ganando espacio debido a su capacidad para optimizar recursos, reducir el consumo de agua y mejorar la precisión en la aplicación de fitosanitarios y fertilizantes.
Ronald Roberto Rivera Rodríguez, piloto de drones agrícolas de Grupo Morán, en Vinces, explicó que esta tecnología ha permitido reemplazar métodos tradicionales de fumigación, generando importantes ahorros de tiempo y mano de obra.
Según Rivera, mientras una aplicación convencional puede requerir alrededor de 200 litros de agua por hectárea, los drones utilizan apenas 20 litros para cubrir la misma superficie, lo que representa un ahorro aproximado de 180 litros por hectárea.
Los drones se emplean principalmente para aplicar herbicidas, fungicidas e insecticidas. En maíz se realizan cuatro fumigaciones por ciclo productivo y dos fertilizaciones programadas a los 20 y 40 días después de la siembra.
Además, la automatización ha reducido significativamente la necesidad de mano de obra. Como ejemplo, una finca que antes utilizaba 25 trabajadores para estas labores ahora opera con apenas tres personas para las aplicaciones con drones.










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