Los ministros de Agricultura del G7 examinaron este lunes qué medidas serían susceptibles de atenuar el efecto del aumento de los costes para el sector por el cierre del estrecho de Ormuz, sobre todo en lo que se refiere a los fertilizantes y combustibles procedentes del golfo Pérsico.
La presidencia francesa del G7, al término de una reunión organizada por la titular francesa de Agricultura, Annie Genevard, subrayó que ese cierre del estrecho de Ormuz, con su impacto sobre los precios de los fertilizantes y sobre las cadenas de aprovisionamiento, plantea «un reto de una importancia estratégica tanto para los agricultores como para la seguridad alimentaria mundial».
Por eso los ministros destacaron la importancia que dan a que haya «mercados transparentes y previsibles para garantizar el buen funcionamiento de las cadenas de aprovisionamiento de fertilizantes, reforzar la resiliencia de la agricultura y de los sistemas alimentarios y promover la seguridad alimentaria».
Junto a los ministros de Estados Unidos, Japón, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia y Canadá, también participaron en esta cita el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, así como representantes de la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, y del Sistema de Información sobre los Mercados Agrícolas (AMIS).
Estos tres últimos organismos presentaron análisis que ponen en evidencia una serie de riesgos que se pueden materializar a medio y largo plazo sobre los fertilizantes y los combustibles, con efectos directos sobre los costos de producción del sector agrícola y sobre la viabilidad económica de las explotaciones.










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