El uso de drones agrícolas para la aplicación de insecticidas está alcanzando un nuevo nivel de sofisticación y evidencia científica. Una reciente investigación realizada en Japón —citada por el medio especializado AgroXXI y desarrollada por un equipo local de fitopatólogos— evaluó la eficacia de estas plataformas aéreas para proteger el cultivo de batata, una especie caracterizada por sus estolones enredados y su sensibilidad a una de las plagas más dañinas del sistema radicular: los gorgojos subterráneos.
El estudio se centró en dos especies que afectan gravemente la productividad: Cylas formicarius y Euscepes postfasciatus. Ambas perforan raíces y tallos, ocasionando pérdidas severas de rendimiento. La pregunta clave de los investigadores fue si la aplicación aérea mediante vehículos aéreos no tripulados (BPLA) podía igualar o incluso superar la eficacia del tratamiento terrestre tradicional en una especie cuyo follaje denso y entramado dificulta que los productos lleguen al suelo.Un desafío agronómico: proteger un cultivo con estolones densos y raíces vulnerables
La batata es un cultivo esencial en varias regiones de Asia y forma parte de la seguridad alimentaria de comunidades rurales. Su arquitectura vegetal es un problema constante para la protección fitosanitaria: la masa de tallos entrelazados actúa como un “techo” vegetal que limita el contacto directo del insecticida con el suelo, donde viven y se alimentan los gorgojos. Este desafío ha impulsado a investigadores y productores a probar herramientas más flexibles. Los agrodrones, equipados con sistemas de aspersión capaces de generar gotas finas y homogéneas, podrían permitir una penetración más efectiva en la estructura de la planta. En este contexto, el estudio japonés representa una oportunidad para medir si la tecnología aérea realmente marca una diferencia respecto al manejo convencional.Comparación directa: aspersión aérea vs. aspersión terrestre
El equipo científico evaluó el desempeño de ambos métodos aplicando distintos insecticidas de uso habitual en batata, prestando especial atención a dos variables fundamentales: penetración del producto y reducción del daño radicular.Los investigadores reportaron que la aspersión aérea con drones logró una distribución más uniforme en el follaje superior y permitió que una fracción significativa del producto alcanzara la base de las plantas. Aunque la llegada al suelo sigue siendo el principal reto técnico, el patrón de aplicación mostró beneficios claros cuando se combinó con un insecticida adecuado, especialmente formulado para mantener actividad incluso cuando la absorción inicial es parcial.
Por su parte, la aspersión terrestre tradicional —realizada con mochilas o tractores ligeros— presentó buenos resultados en términos de concentración del producto en las zonas inferiores de la planta, pero también mostró limitaciones: el acceso a los surcos es difícil, la eficacia depende del operador y existe un mayor riesgo de compactación del suelo, lo que puede afectar al rendimiento general del cultivo.




