Las tecnologías emergentes impulsadas por la cuarta revolución industrial están afectando a muchos sectores, incluyendo a la agricultura, llevándola también a su versión 4.0. Estas tecnologías transformadoras se incluyen en tres grandes vertientes: los bloques de construcción digitales, los nuevos sistemas físicos y los avances en las ciencias biológicas (Maclennan et al. 2018). En este marco, la agricultura digital (AD) se entiende como la aplicación de las tecnologías de información y comunicación (TIC) en la agricultura, con el objetivo de contar con datos en tiempo real para la toma de decisiones, facilitar el intercambio de información y tener la capacidad de prevenir eventos futuros (IICA 2019). Es reconocido que las TIC desempeñan un papel clave en el logro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 (D’Almeida y Margot 2018) y, en el caso de la agricultura y los sistemas alimentarios, prometen un cambio radical y una transformación en todo el mundo, hacia la eliminación del hambre y la pobreza (Maru et al. 2018). La agricultura digital contribuye al logro de varias metas ligadas a los ODS 1, 2, 9 y 12. Aprovechar estas tecnologías también representa una oportunidad crítica para aumentar el interés y la participación de los jóvenes en la agricultura.
Usos en la agricultura
Se destacan una serie de roles para las TIC en agricultura, como la extensión agrícola y los servicios de asesoría, el acceso a prácticas climáticamente inteligentes y cómo usarlas, el manejo de riesgos y alertas tempranas, el acceso a mercados de insumos y productos, la trazabilidad y el cumplimiento de estándares internacionales, y el acceso a servicios financieros y a seguros (FAO e ITU 2017).
Las diferentes tecnologías digitales (Recuadro 1) se combinan para dar lugar a varias categorías de herramientas para la producción agrícola, como las siguientes (USAID 2017):- Agricultura de precisión: imágenes aéreas y sensores conectados a internet (IoT) brindan información georreferenciada que permite el manejo diferenciado de lotes dentro de la finca, con aplicaciones de insumos y agua según las necesidades.
- Servicios financieros digitales: incluyen plataformas móviles para transacciones monetarias, pagos, crédito, microcrédito y monedas digitales, entre otros.
- Agricultura basada en datos: diferentes herramientas y enfoques obtienen, analizan y traducen datos en información procesable, oportuna y específica del contexto para los 2 Apuntes sobre agricultura digital, retos y oportunidades agricultores. En esta categoría se incluyen herramientas como las alertas tempranas y aquellas que permiten tomar decisiones con base en información ambiental y climática.
- Extensión habilitada por TIC: amplía la cobertura y la precisión de los servicios de asesoría mediante aplicaciones móviles, mensajes SMS, videos para mejorar capacidades técnicas y asistentes automatizados o chatbots, entre muchas otras herramientas para intercambiar conocimientos.
Recuadro 1. Algunas herramientas digitales con potencial en la agricultura
Computación en la nube (cloud computing): comprende los servicios que se brindan mediante internet para el procesamiento dinámico de datos o la operación de aplicaciones y software en forma remota. En este sentido, se han definido tres categorías de servicios: Software como servicio (Software as a Service, SaaS), Infraestructura como servicio (Infrastructure as a Service, IaaS) y Plataforma como servicio (Platform as a Service, PaaS).
Manejo de grandes volúmenes de datos (big data): permite procesar datos en grandes volúmenes, originados en diversas fuentes; incluye tanto las herramientas digitales de programación como las metodologías que permiten manejar grandes volúmenes de datos y extraer nuevos hallazgos y relaciones. El análisis de datos se produce a través de algoritmos, o sea operaciones matemáticas dinámicas, diseñadas para interpretar los datos y orientar la toma de decisiones.
Inteligencia artificial y aprendizaje de las máquinas (machine learning): mediante la inteligencia artificial se incorpora cierta capacidad de programación a las máquinas para que estas puedan operar en circunstancias determinadas, dependiendo cada vez menos de la intervención humana. También se les puede agregar más capacidad para que, ante eventos y resultados no previstos originalmente, puedan tomar nuevas decisiones y reprogramarse a sí mismas, sin la intervención humana, lo que abre la puerta al denominado aprendizaje de las máquinas. Estas tecnologías habilitan los chatbots, o conversaciones digitales automatizadas que brindan soluciones a través de inteligencia artificial.




