Un equipo de investigación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), Argentina, en Balcarce está dando pasos significativos en el desarrollo de una papa más resistente al estrés hídrico mediante el uso de técnicas avanzadas de edición génica. Este esfuerzo tiene como objetivo crear cultivares que optimicen el uso del agua sin comprometer el rendimiento, una necesidad crítica en el contexto de la creciente presión sobre los recursos hídricos, indicó el Instituto en su pág web.
El equipo, dirigido por Sergio Feingold, coordinador del programa de Biotecnología del INTA, está trabajando en la variedad de papa Spunta, la cual es ampliamente cultivada en Argentina para consumo fresco. A través de la edición génica, los investigadores han logrado 'apagar' ciertos sensores genéticos responsables de la detección de agua, permitiendo que las plantas continúen creciendo incluso cuando la disponibilidad de agua en el suelo cae por debajo del umbral crítico del 50%.
Feingold explicó que el objetivo es desarrollar cultivares que mantengan la productividad a pesar de condiciones de baja disponibilidad de agua. “Este avance no solo podría aumentar la productividad de la papa, sino también reducir la presión sobre los recursos hídricos y minimizar impactos negativos como la salinización y la erosión del suelo”, señaló.





