Una nueva información publicada en el portal web de Embrapa resalta los avances obtenidos en la región del bioma Cerrado mediante el uso de plantas de cubierta como la braquiaria y la crotalaria. Estos cultivos, combinados con un sistema diversificado de rotación y/o consorcio de cultivos, han demostrado ser una estrategia clave para mejorar la calidad del suelo y aumentar la productividad de granos y cereales, como la soja y el maíz.
Según el estudio, esta práctica forma parte de la Agricultura de Conservación, cuyo objetivo es optimizar el uso de los recursos naturales y mantener la fertilidad del suelo a largo plazo. El uso adecuado de la rotación, sucesión y consorcio de cultivos trae consigo múltiples beneficios, entre los cuales destacan el aumento de la estabilidad y el rendimiento del grano, la reducción de plagas y enfermedades, así como una menor infestación de malas hierbas.





