La moringa oleífera es una planta que se está posicionando como una materia prima de gran valor agregado en diferentes industrias como la alimentaria, farmacéutica y cosmética. Una de las partes de mayor provecho de este cultivo es su semilla, tiene un contenido de entre 30 y 45% de aceite. Sus propiedades terapéuticas potencian su uso en el tratamiento de enfermedades de diversos tipos.
Es originaria del Himalaya, especialmente en regiones de Asia y África se han utilizado las semillas y hojas de la moringa para la alimentación y prevención de algunas enfermedades. Su contenido permite que sean idóneas para la producción de bioetanol, además sus semillas son productoras de aceite comestible.
Según el estudio "Caracterización de aceites de las semillas de Moringa oleífera a partir de la extracción por diferentes métodos" de las investigadoras de la Universidad Nacional Diana Gómez Mitjans, Vicenta Pita Bravo y Beatriz Zumalacárregui de Cárdenas, los aceites extraídos de las diferentes variedades de las semillas de Moringa oleífera son de color amarillo intenso poco viscoso.
Son empleados en preparaciones y bálsamos para la piel. Además, ofrecen una cantidad significativa de ácidos grasos, tocoferoles y vitamina E, lo que la convierte en un complemento poderosamente eficaz para combatir el colesterol.




