Nuevas investigaciones sugieren que el futuro del cultivo de maíz estará determinado menos por las condiciones climáticas y más por las decisiones técnicas de manejo agronómico, como el espaciamiento entre hileras, la fertilización estratégica y la selección de híbridos eficientes.
Durante la Conferencia Agrícola del Suroeste 2026, realizada en el campus Ridgetown de la Universidad de Guelph, el investigador Fred Below, de la Universidad de Illinois, presentó resultados basados en estudios de campo a largo plazo que podrían redefinir las prácticas productivas del maíz en los próximos años.
Según el experto, la disponibilidad de nutrientes —especialmente nitrógeno— sigue siendo el principal factor que los agricultores pueden controlar para maximizar el rendimiento por hectárea. El maíz atraviesa tres etapas críticas de absorción de nutrientes, y no cubrir adecuadamente esas demandas, incluso sin síntomas visibles, puede limitar significativamente el potencial productivo.
Uno de los aspectos clave señalados fue la colocación estratégica del fertilizante. De acuerdo con Below, las raíces del maíz se expanden menos horizontalmente de lo que comúnmente se cree, por lo que aplicar nutrientes cerca del sistema radicular mejora la eficiencia en la absorción y el desempeño del cultivo.





