Una alimentación balanceada no es un tema exclusivo de los seres humanos, sino también de las aves, pues para poderlas nutrir adecuadamente no solo debe existir un proceso riguroso en la elaboración del producto, sino en la recepción del alimento.
Este último factor es el que determinará cuánto durará el balanceado tras ser almacenado y distribuido hasta llegar a los criaderos avícolas.
Para entender mejor sobre el proceso de recepción de alimento es importante mencionar que en el sector agrícola la palabra recibir significa verificar qué tipo de alimento está en las fundas, para comprobar si corresponde al pedido que se realizó desde las centrales. Aunque parezca un proceso sencillo, las plantas que elaboran el alimento para aves deben seguir un largo y estricto proceso antes de llegar a las perchas, pues de su calidad dependerá que el animal engorde de forma sana y adecuada.
Una vez en la granja, los trabajadores que se encargan de recibir el alimento deben verificar información esencial y al mismo tiempo tan sencilla tal como el medio de transporte en los que llega el alimento. Antes de recibir el balanceado, el encargado debe verificar si las condiciones estructurales del camión son buenas, si está limpio y lo más importante que no transporte otro tipo de productos que puedan ser fuente de contaminación y alteren la calidad y durabilidad del alimento; en esta misma línea se verifica que los camiones lleguen a las plantas debidamente cerrados, es decir, que cuenten con los sellos de seguridad intactos, sin ningún tipo de alteración visible; que el cajón o carpa no estén húmedos o rotos.
Además, al momento de ser recibido se debe constatar que el producto no se encuentre mojado, caliente o con mal olor.
Tras cotejar todos estos lineamientos, se verifica que la cantidad y nombre del producto declarados en los documentos de despacho correspondan a lo recibido, por ejemplo, si en los documentos dicen: 30 sacos A1 del lote 1234, ese es el alimento que se debe recibir.
Con respecto al envase se verifica que el etiquetado sea el adecuado. Debe constar la fecha de elaboración, fecha de caducidad y el número de lote, pues en caso de existir cualquier inconveniente con el producto se lo puede retirar de las perchas con mayor facilidad o alertar al agricultor de cualquier anomalía.
Además de estos detalles, que habitualmente todos los consumidores tienen en cuenta antes de adquirir sus productos, se revisa el estado del envase que se encuentre en condiciones óptimas; es decir, no deben haber sacos, deteriorados o contaminados con otros productos.




