Algunas de las prácticas sostenibles para el control de plagas son el uso de plantas repelentes. Con ellas se pretende crear asociaciones que protejan a los cultivos de forma natural y ecológica. Se debe entender como una alternativa que puede ayudar a reforzar la eficacia de los productos de control.
Las plantas repelentes "poseen unas sustancias químicas, las cuales influyen en que la plaga no encuentre tan atractiva la zona del cultivo", comentó Leonardo Téllez, experto en control de plagas.
"Uno de los que más se utilizan como repelente son el ají y el ajo, las cuales generalmente tienen un afecto disuasor sobre la la alimentación del insecto". Estas, por ejemplo, se utilizan para las plagas que son comedores de follaje, como algunos cucarrones.
"Se debe entender como una alternativa, se utiliza generalmente en agricultura orgánica. Incluso algunas plantas tienen ese efecto de retardar la aparición de las plagas. Por ejemplo, dejar plantas de romerol, citronela, caléndula o de albahaca tienen ese efecto". Generalmente, esta vía de control es utilizada en agricultura urbana y en huertas agroecológicas. "Incluso es una práctica común entre las comunidades indígenas, ya que ellos tienen cultivos asociados".




