Según la Federación Colombiana de Ganaderos, en 2022 se produjeron en el país más de 709.000 toneladas de carne bovina y cerca de 7.414 litros de leche. Además, el consumo anual por persona es de 17,1 kg de carne, y alrededor de 158 litros de leche.
Estas cifras muestran la importancia de estos productos alimenticios en la economía nacional; en el caso de la carne, el Ministerio de Agricultura y Desarrollo rural asegura que en 2019 movía aproximadamente 71 millones de dólares anuales, con Rusia, Chile, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Hong Kong como principales destinos de exportación.
Como es indispensable pensar en alternativas para que haya una mayor y mejor oferta de ganado y de crías para solventar la demanda, Silvia Andrea Ruiz Cristancho, magíster en Salud y Producción Animal de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), se adentró en el entendimiento de cómo la hormonas gonadotropinas, hormona foliculoestimulante (FSH) y gonadotropina coriónica equina (eCG) pueden incidir para mejorar la producción in vitro de embriones bovinos.
La experta analizó el comportamiento de 23 vacas de lugares como San Martín (Meta) y El Rosal (Cundinamarca), que son “donadores”, es decir que sus oocitos (óvulos en las mujeres) se extraen para procesarlos en laboratorio y producir embriones que se transfieren a otras vacas, algo así como un vientre de alquiler. En el estudio se utilizaron las razas Simmental, Jersey, Holstein, Brahman y Gyr.
Método utilizado en diferentes razas de bovinos
Los bovinos se sometieron a pruebas de 4 tratamientos para comparar la efectivad de cada hormona. El primer grupo no recibió ninguna estimulación, al segundo grupo se les administró la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) y progesterona, al tercer grupo se le suministró además la FSH, y al último se le inyectó eCG.
“Para medir el éxito del proceso se toman cuatro variables: (i) tasa de recuperación, que es cuántos oocitos se pueden extraer de la vaca donante, (ii) maduración, que es el crecimiento en laboratorio luego de ser extraídas, (iii) clivaje, si efectivamente el oocito es fecundado por una serie de espermatozoides en laboratorio, y (iv), si se convierten o no en blastocitos, etapa en la que los embriones están listos para ser transferidos a otra vaca”, explica la investigadora.




