Resumen El maíz (Zea mays L.) es el cultivo de mayor importancia en México por sus aportaciones productivas, socioeconómicas y culturales, cultivándose prácticamente en casi todo el país. Debido a la contaminación que provocan los fertilizantes químicos y los residuos de los ingenios azucareros (materia orgánica) el presente trabajo evaluó una propuesta para el uso de abonos orgánicos (composta) para la producción de maíz. En Úrsulo Galván, Veracruz, México, funcionan dos ingenios azucareros, y los residuos que quedan del proceso de la obtención de la azúcar, pueden ser utilizados como composta para sustituir el aporte de nutrimentos que ofrecen los fertilizantes químicos comparándolos con la dosis de fertilización química recomendada para la zona 150-60-00 de N-P-P. Se trabajó con un hibrido de maíz, cuya raíz y tallo tienen resistencia al acame, con el objetivo de evaluar los diferentes niveles de composta para mejorar el desarrollo, calidad y producción de maíz elotero, utilizando tres tratamientos de composta, uno de fertilización química y un testigo, con cuatro repeticiones en un diseño de bloques completos al azar en una dimensión de 480 m2 . Las variables altura de planta y diámetro del tallo, en las primeras lecturas, la fertilización química obtuvo un resultado más eficiente, pero en las lecturas restantes no hubo diferencia estadística con la fertilización orgánica.Palabras clave: Fertilizantes químicos, abonos orgánicos, desarrollo, calidad y producción.
INTRODUCCIÓN
El cultivo del maíz (Zea mays L.) es de origen mesoamericano y su influencia es productiva, socioeconómica, cultural y religiosa (Robles, 1983; Nadal y Wise, 2005). En México hubo una producción de 25.7 millones de toneladas en 2015-2016, en 7.5 millones de hectáreas (SAGARPA, 2016); y en el estado de Veracruz, México, fue de 1.6 millones de toneladas en el 2015, con un valor estimado de 5 mil 600 millones de pesos en una superficie superior a las 600 hectáreas; y en el municipio de Úrsulo Galván fue de 1,337,6 toneladas en 2014, con un valor de 4,240 miles de pesos, sembrado en 328 hectáreas, (SEFIPLAN, 2016). El maíz requiere de macro y micronutrientes para satisfacer sus necesidades, siendo la dosis recomendada para el Municipio de Úrsulo Galván de 150-60-00 de N-P-K respetivamente. Los principales nutrientes que demanda el cultivo forrajero, así como de grano, se presentan con regularidad deficiente en el suelo, los cuales pueden ser aportados aplicando fertilizantes químicos o abonos orgánicos. La materia prima para la producción de fertilizantes químicos proviene de yacimientos mineros, mientras que los orgánicos provienen de animales, humanos, restos vegetales de alimentos, restos de cultivos u otras fuentes orgánicas y naturales, por lo que la materia orgánica para la realización de la composta puede provenir de fuentes naturales, prácticas agrícolas o procesos industriales. El principal monocultivo en el municipio de Úrsulo Galván, Veracruz es la caña de azúcar (Saccharum spp.), razón por la cual hay dos ingenios; y los desechos de estos son una fuente de contaminación cuando no reciben un manejo adecuado. Por esto es importante comprobar si los desechos (cachaza de caña de azúcar) que se obtienen de los ingenios cercanos pueden utilizarse para fertilizar el suelo y comprobar si pueden sustituir el aporte de fertilizantes químicos sin disminuir la producción en el cultivo de maíz, lo anterior en comparación con la dosis química recomendada para la zona, la cual es 150N-60P-00K (Garay, 2013). El uso de residuos de cosecha (composta) son abonos orgánicos que se forman por la degradación microbiana de materiales acomodados en capas y sometidas a un proceso de descomposición; los microorganismos que llevan a cabo la descomposición o mineralización de los materiales ocurren de manera natural en el ambiente, de forma que el producto final se utiliza para fertilizar y enriquecer al suelo, así como también para mejorar el drenaje de suelos arcillosos (SAGARPA, 2015). Aunado a ello, y con el fin de sustituir parcial o totalmente la fertilización sintética, se cuenta con la aplicación de biofertilizantes preparados con microorganismos y aplicados al suelo o planta, además de reducir la contaminación generada por los agroquímicos. Los microorganismos utilizados en los biofertilizantes son clasificados dentro de dos grupos: el primero incluye microorganismos que tienen la capacidad de sintetizar substancias que promueven el crecimiento de la planta, fijando nitrógeno atmosférico, solubilizando hierro y fósforo inorgánico, y mejorando la tolerancia al estrés por sequía, salinidad, metales tóxicos y exceso de pesticidas por parte de la planta; y el segundo incluye microorganismos, los cuales son capaces de disminuir o prevenir los efectos de deterioro de microorganismos patógenos (Bashan y Holguin, 1998; Lucy et al., 2004). Puede haber microorganismos que puedan estar en los dos grupos, que además de promover el crecimiento de la planta inhiben los efectos de microorganismos patógenos (Kloepper et al., 1980).
El uso de compostas tiene influencia sobre la fertilidad de los suelos, y se ha demostrado su aporte de nutrimentos a los cultivos y su efecto en el suelo, aunque varía según su procedencia, edad, manejo y contenido de humedad (Romero et al., 2000). Los abonos orgánicos son un medio para la proliferación de hongos y bacterias benéficas que reducen el riesgo en el desarrollo de enfermedades a las plantas (Méndez et al., 2012); por ello, la pérdida de materia orgánica en el suelo, genera deficiencia de nutrientes para las plantas, disminuyendo rendimientos y la calidad de los productos. Mediante la materia orgánica se enriquece la fertilidad del suelo. La composta proporciona y mejora las condiciones de fertilidad, estructura, textura, pH, e incrementa la capacidad de retención de agua y nutrientes (De Luna y Vázquez, 2009; Luna et al., 2014). El objetivo del presente trabajo fue evaluar diferentes niveles de composta para mejorar el desarrollo, la calidad y la producción de maíz para elote.




