Uno de los grandes temas que quizá haya notado en el blog de Insta-Pro se relaciona con las semillas oleaginosas, los granos y sus formas finales como ingredientes que se diferencian mucho más de lo que a menudo se asume, y esto tiene que ver con el concepto de «productos que dejan de ser básicos o genéricos». El ejemplo más claro es la harina de soya extruida en seco con alta fricción/parcialmente desaceitada (nuestro proceso ExPress®), la cual, tal como destacamos con frecuencia, es diferente y mejor que la harina de soya básica extraída por solventes (hexano). Estas diferencias las podemos demostrar con datos obtenidos de experimentos en animales . Existe un caso de variaciones en los ingredientes debido al procesamiento donde se asume que las materias primeras (soya) son las mismas. Pero, a menudo, este no es el caso.
Hemos demostrado que incluso algo tan común como el maíz, un “producto básico” comercializado a nivel mundial, presenta una variación considerable debido a cambios en los niveles de humedad que afecta el rendimiento y la eficiencia de los pollos de engorde. Esto no dice nada sobre otras fuentes naturales de variación; como por ejemplo, los niveles de toxinas en el maíz que estropean los objetivos de rendimiento (vea aquí y aquí).
Las harinas de soya procesadas son la principal fuente de proteínas en las dietas para ganado de todas partes del mundo. A menudo se asume que existen diferencias en la cantidad de proteínas del grano crudo, pero no hay mucha evidencia que respalde esto. Por ejemplo, es claro que el período de crecimiento afecta la acumulación de nutrientes de la soya, lo cual, probablemente, sea unos de los motivos de por qué la soya producida en lugares con estaciones más cortas tiende a tener menos proteínas.




