Las pasturas con tolerancia a sequía, son un eslabón fundamental en la producción ganadera, especialmente en zonas semiáridas donde los factores climáticos, principalmente precipitación, son muy erráticos en cantidad y distribución. Las especies perennes, como el agropiro alargado (Thinopyrum ponticum), poseen beneficios entre los que se destacan el incremento y la estabilidad de los niveles de producción de forraje bajo estas condiciones, disminuyendo costos de alimentación del rodeo, requisito fundamental en zonas marginales. Este tipo de especie, constituye un recurso disponible por muchos años, motivo por el cual los recaudos en la implantación son esenciales para su logro. Asimismo, merece destacarse los cuidados posteriores para asegurar su perdurabilidad. En este sentido, cobran relevancia los manejos del pastoreo y otras medidas de mantenimiento para lograr un uso eficiente de dicha pastura y prolongar su vida útil.
El agropiro, es una de las especies más promovidas junto con el Pasto Llorón por el trabajo de la Agencia de Extensión Bahía Blanca - EEA Bordenave en los últimos años, como base de la producción ganadera. Esto se vio reflejado en la importante superficie lograda en los partidos de Bahía Blanca y Cnel Rosales (Lauric et. al. 2015). Su alto nivel de adaptación permitió implantarse en lugares no convencionales para la misma, lográndose en sitios de poca profundidad (<40cm) y de textura fina (franco-limosa), especialmente en el sector denominado “Central” (Figura 1).
A través de los relevamientos y visitas realizados, se observó que luego del tercero-cuarto año de implantadas las pasturas, había una disminución generalizada de la producción en toda el área de influencia (Figura 2). Esto se comprobó en ensayos sobre parcelas (Goñi et al., 2018).
Por tal motivo, se realizaron diversos ensayos que incluyeron: descompactación con diferentes herramientas (Lauric et al., 2014), intersiembra de vicia, fertilización orgánica con guano avícola sobre parámetros químicos del suelo (Lauric et al., 2016) y fertilización inorgánica de Nitrógeno (N) y Fósforo (P), entre otros. Los ensayos iniciales con aplicaciones de N en dosis bajas a moderadas (0-40 Kg N ha-1 ), no mostraron resultados satisfactorios, lo que motivó la búsqueda de respuesta positiva al nutriente con dosis mayores. En el presente trabajo, se muestran los resultados de un ensayo de fertilización creciente desde 100 a 700 kg ha-1 con Urea como fuente nitrogenada. El objetivo fue evaluar respuesta a través de rendimiento y eficiencia en el uso del fertilizante en pasturas.
MATERIALES Y MÉTODOS
Sitio y características del cultivo
Los sitios de experimentación fueron: 1) Est. Don Manuel en el Partido de Coronel Rosales, (Localidad, Bajo Hondo) y 2) Est. Carruter en el Partido de Bahía Blanca, (Localidad, Cabildo). El clima de la región se define como semiárido, con precipitaciones que se concentran en primavera y otoño, y alcanzan los valores mínimos en invierno (Fig. 3 y 4. Campi, 2018). Existe un marcado déficit hídrico en las estaciones cálidas, debido a que la evapotranspiración supera ampliamente a la precipitación. Las precipitaciones registradas en ambos sitios para los dos años de estudio respondieron a un comportamiento similar, en invierno las lluvias igualaron la media histórica y en primavera la superaron. (Glave, 2006; Zotelo, 2011).
En el sitio 1, se evaluó un agropiro de alta densidad (30 kg ha-1 ) sembrado en otoño de 2012, con una densidad actual de 40 pl m-2 . El análisis de suelo dió como resultado: 20 ppm de fósforo extractable, 2,09 % de materia orgánica y pH 6,8. El sitio 2, corresponde a un agropiro sembrado en otoño de 2013 con la misma densidad de siembra y aproximadamente 40 pl.m-2 en la actualidad. El análisis de suelo en este sitio dio como resultado: 19,2 ppm de fósforo extractable, 3,78 % de materia orgánica y pH 6,8. En ambos sitios se observaron valores medianamente ácidos de suelo, contenidos de fósforo por encima de los valores críticos (10 ppm, Loewy com. personal) para este elemento y valores de materia orgánica relativamente altos para la zona.
Los tratamientos consistieron en la aplicación de fertilizante químico granulado (Urea, 46% de N) al voleo en dosis crecientes de 100, 200, 300, 500 y 700 kg Urea ha-1 para los dos sitios (Figura 5). En el sitio 1, se fertilizó el 13 de octubre y en el sitio 2, el 10 de agosto del año 2017 y 2018 respectivamente. Previamente a la aplicación de nitrógeno (N) los sitios de muestreo fueron cortados a 5 cm de altura.




