- La apuesta por obtener fertilizantes orgánicos y un sustrato orgánico de calidad y de kilómetro cero permitiría reducir el uso de fertilizantes de síntesis y de la turba en horticultura.
- El uso de la turba puede tener efectos negativos en los hábitats naturales y en la fijación del carbono en el suelo, además de los impactos de transportarla a las zonas de consumo.
- El IRTA pone en marcha el proyecto COMdeHORT, que quiere recoger experiencias de compostaje descentralizado de Cataluña, así como los usos y las necesidades de compost en cultivos hortícolas, con el objetivo de promover estas prácticas.

El uso del compost en agricultura contribuye a fertilizar los cultivos y mejorar los suelos, y evita los impactos energéticos y ambientales de producir fertilizantes sintéticos. Además, determinadas tipologías de compost pueden utilizarse como sustrato para el cultivo en macetas en viveros, y sustituir así la fibra de coco y la turba. Estos sustratos, de uso habitual, tienen asociados impactos ambientales: en el caso de la turba, la destrucción de hábitats y la emisión de gases de efecto invernadero debido a su extracción y al transporte desde las áreas de extracción hasta las zonas de consumo; en el caso de la fibra de coco, el principal impacto es la emisión de gases de efecto invernadero causada por el transporte y también por el consumo de agua que se necesita para lavarla. En horticultura se ha evidenciado que, desde el punto de vista ambiental, es necesario no solo obtener alimentos de proximidad, sino que las enmiendas orgánicas ?es decir, la materia orgánica que se añade al suelo para mejorar su estructura, la fertilidad y la capacidad de retener agua? también sean de proximidad. En este contexto, los expertos apuestan por que, siempre que se pueda, se opte por el llamado «compostaje descentralizado», que es el que se realiza a pequeña escala y cerca del lugar donde se generan los residuos de naturaleza orgánica ?restos de comida, residuos vegetales y deyecciones ganaderas, principalmente. Además de ser más eficiente desde el punto de vista ambiental, la ventaja del compostaje descentralizado es que el origen de las materias primas y los procesos se pueden controlar mejor, por lo que el compost que resulta puede ser de muy buena calidad. Ahora, un nuevo proyecto demostrativo impulsado por el IRTA quiere dar visibilidad a las experiencias de compostaje descentralizado de Cataluña con el objetivo de promoverlo.




