En un esfuerzo por mejorar la calidad nutricional de la alimentación y combatir la desnutrición en comunidades vulnerables, un equipo de expertos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Manizales ha logrado desarrollar una harina de plátano funcional utilizando un innovador proceso de extrusión. Este avance podría convertirse en una herramienta clave para mejorar la nutrición y la seguridad alimentaria en el país.
El plátano verde, tradicionalmente usado para preparar deliciosos platos como patacones con hogao o suero costeño, ahora se transforma en un ingrediente de alto valor nutritivo. Gracias a la extrusión, un proceso industrial que combina presión, temperatura y fricción, la harina de plátano no solo conserva sus nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y almidones, sino que también mejora su solubilidad y vida útil, factores cruciales para su distribución en comunidades remotas.
“Con la extrusión, logramos reducir la humedad de la harina, haciéndola menos propensa al crecimiento microbiano y más duradera. Esto es esencial para que pueda llegar a comunidades rurales sin perder sus propiedades alimenticias”, explica David Alejandro Velásquez Ramos, estudiante de Ingeniería Química y miembro del semillero Diseño y Formulación de Alimentos (Difoal) de la UNAL.
Una de las mayores ventajas de esta innovación es el uso del plátano popocho, una variedad autóctona resistente a la sigatoka negra, una enfermedad que afecta la producción de plátanos en diversas regiones de Colombia. Esta resistencia hace que el plátano popocho sea ideal para cultivos en zonas afectadas por dicha enfermedad, garantizando un suministro constante y local de materia prima.





