La fertilización de cultivos es una práctica fundamental en la agricultura moderna que busca optimizar el rendimiento de los cultivos mediante el suministro de nutrientes esenciales. Conozca estas leyes rigen esta herramienta. La fertilización cuenta con unas leyes que se basan en la comprensión de los procesos biológicos y químicos del suelo, así como a las necesidades nutricionales de las plantas.
De acuerdo con el portal Tecnicoagricola, la fertilidad del suelo se entiende como su capacidad para suministrar todos y cada uno de los nutrientes que necesitan las plantas en cada momento, en la cantidad necesaria y en forma asimilable.
Las leyes que rigen la fertilización de suelos agrícolas se refieren a los principios y directrices establecidos para optimizar la aplicación de fertilizantes en los cultivos.
Estas normativas buscan asegurar que los nutrientes esenciales se suministren en las cantidades y proporciones adecuadas, evitando tanto la deficiencia de nutrientes, que puede limitar el crecimiento y la producción, como el exceso, que puede resultar en pérdidas económicas y ambientales.
Existen ocho leyes de la fertilización que el ganadero debe tener en cuenta si quiere maximizar el rendimiento de los cultivos:
1-Ley del anticipo: Los nutrientes aplicados a un suelo deben incorporarse con tiempo suficiente para que la planta los tenga disponible en el momento que los necesite. Un nutriente debe aplicarse en la etapa fisiológica y condiciones climáticas en las que más aproveche la planta. Por ejemplo, algunos de estos momentos es la presiembra, en la siembra o durante la etapa de crecimiento del cultivo.
2- Ley del mínimo (Liebig): Según el portal mencionado, “Von Liebig, en el año 1840, enunció el siguiente principio: “en rendimiento de la cosecha está determinado por el elemento nutritivo que se encuentra en menor cantidad”. Además, un exceso en cualquier otro nutriente, no puede compensar la deficiencia del elemento nutritivo limitante”.
Esto quiere decir que esta ley pone en evidencia la relación entre los elementos nutritivos y la necesidad de alcanzar una riqueza suficiente en cada uno de ellos, para que pueda obtenerse el rendimiento óptimo. Esto significa que si uno o más nutrientes esenciales están deficientes o por debajo del umbral crítico, el crecimiento y rendimiento de la planta se verán afectados, aunque los otros nutrientes estén presentes a un nivel adecuado. (Lea en CONtexto ganadero: El encadenamiento productivo en la agroindustria de la yuca)




