La captura de las aves es una operación muy sensible por el riesgo de lastimarlas de forma irreversible, infligiendo severas pérdidas a la empresa por la mortalidad de transporte y el decomiso de las canales y la descalificación de los productos en el matadero. Luego, la operación se merece la máxima atención a fin de asegurar el correcto manejo del ave y, por ende, la integridad de la canal y el resultado económico del negocio.
La captura de las aves exige el ingreso simultáneo al galpón de 12 o más personas, y muchas veces un camión, lo que rompe, bruscamente, la serena rutina de vida de las aves, alborotando y estresando el lote. A fin de mitigar sus efectos sobre las canales, la captura necesita ser bien estructurada y conducida.
El dimensionamiento y la cantidad de equipos de captura deben basarse en la distribución geográfica de las fincas, el método de captura, la cantidad máxima diaria de aves por equipo y el tiempo asignado a cada carga viva. Cuidar a su bien estar, proveyéndoles un transporte seguro, comida, agua, uniformes y equipos de protección individual; tratarlos con dignidad y respeto; capacitarlos previamente, y supervisarlos de cerca, son prerrequisitos fundamentales, pero frecuentemente olvidados, para asegurar el correcto manejo del ave y ejecución del trabajo.
Los métodos de captura - individual, de las patas o por el cuello - impactan de distintas maneras la integridad de la canal. Luego, basada en sus criterios, la empresa debe elegir el que más protege el ave. La captura debe ser ejecutada sin algazara para no asustar las aves.




