Después de una larga espera durante la gestación de la cerda logramos ver el éxito de nuestro trabajo: 15 lechones vivos, vigorosos y de buen peso, la tasa de parición del grupo fue del 94% y logramos tener 1,500 lechones durante la semana en una granja de 2,000 cerdas. ¡¡Excelente!!
Ahora inician su enfrentamiento a una serie de obstáculos que limitarán su crecimiento normal, los enfermarán o hasta los llevarán a la muerte. Inicia la delicada línea de la vida del cerdo.
Para reducir la posibilidad de que los lechones puedan enfermarse por algún patógeno transmitido por su madre, o por otros lechones o el medio ambiente; se han diseñado programas integrales para el control de esos patógenos: vacunación en las madres, vacunación en las primerizas, medicación estratégica para reducción de patógenos, protocolos de lavado y desinfección de instalaciones, programas de manejo de lechón recién nacido, uso de probióticos y prebióticos, programas integrales de nutrición (mejores dietas, mejores ingredientes, etc.), control del medio ambiente, entre otros.
De alguna forma u otra, los patógenos siempre están ala expectativa para lograr su cometido, sobrevivir en un cerdito.
A continuación mostraremos un cuadro en donde podremos observar 3 momentos críticos de las principales enfermedades de los cerdos: momento de infección del lechón, duración de la inmunidad materna, inicios de sintomatología.
Elaboración personal con base a información del libro Dieases of Swine (2015)
Para reducir la posibilidad de esa delgada línea de la vida en los cerdos se rompa, es importante que entendamos la dinámica de la infección de cada una de las enfermedades que se presentan dentro de la granja, además de entender la interacción que hay entre ellas.
Al entender el tiempo que dura la inmunidad materna podremos decidir que tipo de vacuna usar, cuando es el momento mas adecuado para aplicarla y de que manera podemos apoyar la reducción de enfermedades secundarias por medio de programas estratégicos de control con el uso de antibióticos, prebióticos, probióticos u otras alternativas.
Además, debemos entender la composición de cada vacuna para decidir el uso de las mismas, la mayoría de las bacterinas para H. parauis tienen en su composición mayor cantidad del serotipo 5, contrario a lo encontrado en México por Herrera y Huerta et al (2011) sobre la prevalencia de los serotipos de H. parasuis, donde se encontró que el serotipo 4 tuvo mayor prevalencia que el serotipo 5; de la misma forma debemos conocer que las bacterinas para el control de APP variará su eficacia con base a su composición estructural, en el entendido de que las tóxinas son esenciales para el control de la infección durante la engorda, pero no suficientes para lograr una transferencia de la inmunidad materna solida y por esa razón la bacterina debe contener pared celular.



Ahora nos enfocaremos un momento a Mycoplasma, uno de los patógenos que ocasiona mas perdidas en la industria porcina.

