Desde tiempos ancestrales, agricultores de diversas culturas han observado el ciclo de la Luna para guiar sus actividades agrícolas. Aunque hoy en día la tecnología moderna domina la agricultura, muchos productores aún combinan sus prácticas con el calendario lunar, una herramienta que, además de su valor cultural, cuenta con respaldo científico.
Fases lunares y su impacto en los cultivos
Las fases lunares —Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante— influyen en el comportamiento del agua y la savia de las plantas, así como en la actividad de insectos y microorganismos del suelo. Por ejemplo:
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Luna creciente y llena: Se asocia con un mayor movimiento de savia hacia las partes superiores de las plantas, favoreciendo el crecimiento de hojas y frutos.
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Luna menguante y nueva: Se considera ideal para trabajos de poda, trasplantes y cosecha de raíces, ya que la energía se concentra en la parte subterránea de la planta.
Estudio de caso en Ecuador
Un estudio realizado en el cantón Daule, provincia del Guayas (Ecuador), analizó el comportamiento del cultivo de arroz según las fases lunares. Los resultados mostraron que:
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La mayor incidencia de insectos plaga ocurrió durante la fase creciente.





