La resistencia a antibióticos, el impacto negativo sobre la salud publica animal y humana, los daños sobre el medio ambiente y el incremento de los costos de producción avícola constituyen los principales efectos del uso inadecuado de antibióticos promotores de crecimiento en pollos de engorde. A nivel mundial, se han extendido las políticas de prohibición del uso de antimicrobianos promotores de crecimiento, liderados por la OMS, ante lo cual surgen alternativas eficaces, económicas y seguras para el mejoramiento de la calidad de su nutrición. Es así como se ha implementado en diferentes espacios geográficos mundiales, el uso de cúrcuma, ajo y orégano con el fin de disminuir los daños en las personas y los animales. El objetivo de esta monografía es describir los efectos farmacológicos y nutricionales del orégano, cúrcuma y ajo en la inclusión de dietas de pollos de engorde como inmunoestimuladores y promotores de crecimiento para ir desplazando el inadecuado uso de antimicrobianos con el propósito de cuidar y preservar la salud humana. Se concluye que la adición de orégano, cúrcuma y ajo en la dieta de pollos de engorde ayudan en la estimulación del sistema inmune, promueven el crecimiento y, representan una alternativa nutricional inocua, segura y saludable para el ser humano.
Palabras Clave: Dieta, Pollos de engorde, Orégano, Cúrcuma, Ajo, Inmunoestimuladores, Promotores de Crecimiento.
Introducción La industria avícola está en un constante crecimiento a nivel mundial, al ser una de las principales proteínas animales de elección presenta una increíble demanda en el mercado, lo que genera nuevos desafíos y retos a los avicultores en establecer parámetros productivos más eficientes y rentables que se caracterizan por sistemas intensivos que desencadenan situaciones de stress, de modo que se incrementa la incidencia de enfermedades debido al hacinamiento y en consecuencia se obtienen pérdidas a nivel de producción si no se tiene un buen manejo (Ayala, Martínez, Acosta, Dieppa, & Hernández, 2006). Debido a esta situación se han empleado varias medidas de control y una de ellas fue el uso de aditivos microbianos como método profiláctico y como promotores de crecimiento desde la década de los 50 para mejorar el rendimiento y desempeño de los animales (Ordoñez, Del Carpio, & Cayo, 2018).
Llama la atención que, en décadas pasadas se realizaba la administración de antibióticos en dosis subterapéuticas como suplemento en la alimentación animal, por tres razones: 1. Prevenir enfermedades de origen bacteriano, 2. Disminuir la cantidad de alimento necesario, 3. Incrementar la ganancia de peso (Promotores de crecimiento) con la finalidad de reducir los costos de producción y por ende los costos del consumidor de proteína de origen animal. Sin embargo, alrededor del año 1960 en Gran Bretaña se presentó uno de los primeros brotes de Salmonella typhimurium en terneros lo que generó la creación del comité conjunto sobre el “Uso de antibióticos en la cría de animales y la Medicina Veterinaria”, para la recolección de toda la información pertinente acerca del impacto que genera el uso indiscriminado de antimicrobianos en la salud pública y animal (Dupont & Steele, 1987).
Estas investigaciones han sugerido que el uso inadecuado de antibióticos genera un riesgo emergente a la salud pública debido a los residuos de medicamentos encontrados en los alimentos de origen animal convirtiéndose en una de las principales fuentes de transmisión para la resistencia cruzada en el hombre (Organización Mundial de la salud OMS, 2001). Así mismo, trae consecuencias negativas para la salud animal debido a que en un futuro no muy lejado esta resistencia puede generar enfermedades múy dificiles de tratar o inclusive ya no puedan responder a ningún manejo terapeútico lo que podría conllevar a una alta morbilidad y mortalidad en las dos poblaciones (Martinez, 2012).
El uso deliberado de antibióticos en explotaciones avícolas se ha convertido en un factor predisponente para generar resistencia cruzada en la salud pública. Por ende, la OMS planteo un concepto de Una Sola Salud (One Health) donde indica la relación equilibrada que debe existir y mantenerse entre la salud humana, animal y el medio ambiente con el objetivo de generar estrategias que minimicen el impacto de la resistencia a los antimicrobianos y establecer producciones seguras, inocuas y sostenibles en alimentos de origen animal con el fin de proteger y preservar la salud del hombre (Rosales, Fancher, & Pearson, 2022).





