Según avanza este 2022, aquí en el Medio Oeste nuestros productores avícolas ya han tenido que afrontar un episodio constante de temperaturas ambientales inusualmente altas.
En el mes de junio, las temperaturas ya han alcanzado sistemáticamente los 90 ºF y más. Estas altas temperaturas continuarán seguramente en julio y agosto, lo que supone un gran estrés para los animales de los productores locales.
Por ello, hoy hablaré brevemente de los efectos de las altas temperaturas del verano en la actividad de la ponedora comercial.
Sabemos que el estrés térmico en las ponedoras de huevos producirá previsiblemente los siguientes efectos adversos: – Disminución de la ingesta de alimentos – Peso corporal inferior al previsto – Mayor mortalidad – Reducción de la producción total de huevos – Menor calidad de la cáscara de huevos
Por supuesto, la edad de la bandada, el diseño del gallinero, la densidad de población, los sistemas de ventilación y la temperatura del agua potable pueden minimizar o reducir los efectos adversos.





