El cultivo de tuna se da en climas cálidos y subcálidos, con temperaturas de entre 16°C y 28°C, con altitudes desde los 800 hasta los 2.000 metros sobre el nivel del mar.
La pluviosidad necesaria está entre 150 y 1.800 milímetros de lluvia al año. Aunque resiste bien a la falta de agua, es necesario establecer el cultivo de tuna cerca de una fuente de agua para un manejo adecuado de la plantación, aplicando una lámina de riego de 10 cm cuando haya sequías prolongadas.
Una planta adulta llega a producir hasta 200 frutos por año, con un buen manejo de la densidad, ubicando hasta 1.000 plantas por hectárea.
Los tipos de suelos recomendables para su cultivo son los ligeros y sueltos, de textura arenosa, pedregosos, de fácil drenaje, con una profundidad media de unos 30 cm para garantizar el vigor de la planta, además de ser calizos. Se acopla a un pH de entre 6,5 y 8,5. Preparación del terreno




