Este tipo de sales se suministran a la vaca en el período de preparto para tratar problemas relacionados por la falta de calcio, que surgen por la alteración en el metabolismo de las madres durante la gestación.
Alex Fernando Gutiérrez, zootecnista y asesor en nutrición de ganado de leche, explicó que las sales aniónicas tienen un aporte importante en las reses que están a punto de parir. Si están en ese estado, no pueden recibir las sales tradicionales.
“Así como su nombre lo dice, están cargadas de aniones. Lo que hacen es regular el metabolismo en la vaca preparto y evitan que sufran de problemas como hipocalcemia, vaca caída o retención de placenta”, indicó.
En efecto, en las 3 semanas previas al nacimiento del ternero, la glándula mamaria de la madre se recompone y su metabolismo se adecúa para afrontar la gran movilización de calcio que sucederá al momento del parto con la producción de calostro.
Si el metabolismo no se adapta de forma correcta, se puede producir la paresia puerperal o enfermedad de la vaca caída, sobre todo en aquellas destinadas a la alta producción.
De igual forma, en ocasiones se presentan síntomas como descoordinación, inestabilidad al caminar, o se observan animales que permanecen echadas con la cabeza orientada hacia su flanco. Si no se trata a tiempo, el animal podría entrar en coma y morir.
También se puede presentar la hipocalcemia, que es una deficiencia aguda de calcio, que se desarrolla por la desincronización en los mecanismos responsables de mover el de los huesos y de absorberlo por la alta demanda que genera el calostro.




