Durante los últimos años, el sector ganadero ecuatoriano ha venido trazando con firmeza el camino hacia la internacionalización de su producción cárnica. Este no ha sido un proceso improvisado, sino una ruta planificada, fruto del trabajo coordinado entre los gremios, las autoridades sanitarias y productivas, y, por supuesto, nuestros ganaderos.
Los primeros pasos se dieron mediante reuniones estratégicas con países interesados en nuestra carne, abriendo puentes de diálogo comercial que hoy ya rinden sus primeros frutos. Gracias al esfuerzo del Gobierno Central, de entidades como AGROCALIDAD y al compromiso del sector, hemos logrado concretar la apertura sanitaria con mercados tan exigentes como Emiratos Árabes Unidos y Egipto. Este es un hito que refleja el potencial y la calidad del ganado ecuatoriano.
Pero la apertura de mercados internacionales exige mucho más que voluntad. Por ello, desde la Asociación de Ganaderos del Litoral y Galápagos, lideramos actualmente un plan piloto —junto al Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y la Prefectura del Guayas— un ambicioso programa de inmunización contra la brucelosis bovina, el cual esperamos replicarlo en el resto de Provincias. Este paso es fundamental: erradicar enfermedades como la brucelosis no solo mejora la salud pública y la sanidad animal, sino que también impacta directamente en la eficiencia reproductiva de los hatos.
El siguiente reto es claro: mejorar el índice de fertilidad del hato nacional, que hoy apenas ronda el 35 %, y aumentar significativamente el porcentaje de ganado especializado en carne. Para lograrlo, debemos trabajar de manera técnica y decidida en dos ejes estratégicos:- Adopción de biotecnología reproductiva, como la inseminación artificial a tiempo fijo (IATF), para aumentar los porcentajes de preñez.
- Especialización ganadera, fomentando una transición progresiva del hato hacia razas y sistemas dedicados a la producción cárnica. Actualmente, solo el 12 % del hato nacional está especializado en carne, mientras que el 73 % responde aún a un modelo de doble propósito. Es necesario migrar al menos un 10 % de ese hato hacia una producción netamente cárnica.





