El Ecuador ha mantenido por décadas una política comercial proteccionista, especialmente en el área agropecuaria, lo cual si bien asegura en cierta forma la existencia de muchos productores y empresas, nos puede ir alejando, cada vez más, de la cancha del comercio mundial, donde la competitividad es factor determinante.
Por lo tanto es de primordial importancia estratégica que, como política de estado, se conduzca, mediante incentivos, créditos y capacitación al sector agropecuario hacia una mayor eficiencia en sus parámetros de producción, esto es costos y calidad respetando el medio ambiente.
Uno de los casos emblemáticos y de larga data que ejemplifica esta situación es el cultivo del maíz. Hace 5 años, gracias a una iniciativa del Mipro y luego del Magap, se logró sentar en la misma mesa a todos los actores de la cadena del maíz: agricultores, industria de alimentos balanceados y productores de proteína animal, con el grato resultado de la firma de un acuerdo y compromiso de que la industria absorbería la cosecha de maíz nacional y que, al mismo tiempo, los agricultores maiceros, junto al Magap como soporte técnico y financiero, irían aumentando sus rendimientos y reduciendo sus costos unitarios (por qq) a fin de que toda la cadena vaya ganando en competitividad y acercándose a las condiciones de producción de nuestros países vecinos.




