Algún día el arroz tenía que salir del letargo en que se encontraba en Ecuador sin que se hiciera ningún avance importante para lograr la estabilidad del sector sin lograr avances significativos relacionados con productividad, calidad y control de costos, con la única expectativa de lograr altos precios de venta en el mercado interno, lo cual nos ubicaba en una peligrosa zona de confort. Así las cosas las consecuencias no se hicieron esperar, pues los demás países productores de arroz especialmente americanos y asiáticos empezaron a producir mejores calidades a menores costos.
El arroz como cualquier otro bien de consumo no podía estar excluido de la competencia pues obliga a ofrecer al consumidor un producto en condiciones más ventajosas.
El impacto más cercano lo empezamos a sentir cuando Brasil, Argentina, Uruguay y Perú nos superaron con arroz de mejor calidad y precio siendo Perú nuestro vecino más cercano quien empezó a inundarnos con su producción fronteriza, logrando un efecto nuevo con su mejor calidad en el consumidor ecuatoriano, quien empezó a preferirlo convirtiéndose en un consumidor muy exigente que dejó sin mercado el arroz de baja calidad.




