El año cacaotero 2016 – 2017 fue un año récord en cuanto a volúmenes de exportación. Esto en función a áreas sembradas que ya estaban en producción y que este año pudieron volver a sus niveles de épocas anteriores, una vez superados los problemas de plagas y enfermedades ocasionados por temas climáticos. Así también, nuevas áreas que se están integrando al proceso productivo en diferentes zonas del país y en las cuales ya se ven resultados.
Sin embargo, en cuanto a producción, aún hay mucho por hacer. Si bien es cierto el volumen ha aumentado, la productividad promedio por hectárea sigue siendo baja. Esto debido a que apenas un 10 % del área sembrada está realmente tecnificada. Lo que quiere decir que el resto son pequeños y medianos agricultores que tienen niveles de producción bajos y que necesitan tecnificar sus plantaciones para alcanzar una mayor productividad. Para ello se requiere de un trabajo en conjunto del Sector Público con el Privado. Por parte del sector privado se debe continuar con la labor que se ha venido realizando durante las últimas décadas, pero es indispensable el apoyo del sector público, con temas fundamentales como la exoneración de impuestos, líneas de créditos blandas a largo plazo y a bajo costo por parte de la Banca Pública para los pequeños y medianos productores; así como también para el sector exportador.
Este es el momento idóneo en el cual el sector público debe apoyar al sector privado para mejorar la productividad y competitividad, ya que tenemos una seria competencia representada por nuestros países vecinos que gozan de una situación distinta, en la cual hay grandes capitales, la mano de obra es más económica, los servicios básicos son más baratos, etc., lo que nos resta competitividad. Es el momento para que todo el sector agroexpotador reciba el apoyo que se requiere y así asegurar el futuro del país.




